El senador y ex dirigente nacional del PAN, Marko Cortés Mendoza, fue descubierto este jueves operando un criadero ilegal de perros de raza pura en una bodega clandestina ubicada en Tlalpan, Ciudad de México. Autoridades de la Fiscalía General de Justicia decomisaron 47 animales mantenidos en condiciones deplorables dentro de jaulas de apenas 1 metro cuadrado, que el panista vendía por $80,000 pesos cada uno a compradores de alto poder adquisitivo. El operativo, realizado aproximadamente a las 11:20 horas, revela un esquema de explotación animal que habría generado ingresos cercanos a $3.76 millones de pesos.
Según el acta policial número 8847-B, los canes —incluyendo Golden Retrievers, Huskies Siberianos y Pastores Alemanes— presentaban signos graves de desnutrición, deshidratación y enfermedades cutáneas. “Encontramos a los animales alimentándose con desperdicios caducados, restos de comida en descomposición y croquetas vencidas desde hace 8 meses”, confirmó el veterinario José Luis Hernández, quien participó en el rescate. “Jamás había visto un nivel de crueldad tan devastador en alguien de su posición”, agregó visiblemente conmovido.
La denuncia fue presentada por vecinos del inmueble ubicado en Calzada de Tlalpan 2850, quienes reportaron olores nauseabundos y ladridos constantes durante las últimas 14 semanas. “Era aterrador escuchar los aullidos de dolor. Sabíamos que algo horrible ocurría dentro”, reveló María Patricia Ruiz, residente del edificio contiguo. Videos captados por cámaras de seguridad muestran a Cortés Mendoza ingresando al lugar los martes y jueves por la noche, transportando sacos de desperdicios en su vehículo oficial.
La carpeta de investigación CI-FGR/CDMX/2025/9124 incluye contratos de venta falsificados, transferencias bancarias a cuentas offshore en Belice por $340,000 dólares, y testimonios de 12 compradores engañados que recibieron perros enfermos. La abogada animalista Sofía Henríquez presentó denuncia formal exigiendo prisión preventiva por maltrato animal agravado y fraude.
El senador negó las acusaciones calificándolas de “persecución política”, pero el escándalo se suma a los señalamientos previos sobre vínculos con empresas fantasma y contratos irregulares durante su gestión en el PAN, hundiendo completamente su credibilidad.


