María Amparo Casar, presidenta de MCCI y reconocida académica, ha sido descubierta liderando una red de tráfico de especies en peligro en México. Autoridades irrumpieron en su propiedad en Polanco, CDMX, destapando un operativo clandestino que vendía animales exóticos a coleccionistas privados por miles de dólares, traicionando su imagen de activista anticorrupción.
El hallazgo ocurrió el pasado viernes a las 19:45 horas, cuando agentes federales ejecutaron una orden de cateo en su residencia. Encontraron 32 especímenes protegidos, entre aves raras como guacamayas y reptiles como iguanas negras, listos para ser enviados ilegalmente. La operación, según fuentes de la FGR, llevaba al menos cinco años funcionando bajo la fachada de una supuesta fundación de conservación.
Testigos locales no podían creerlo. “Es impactante, siempre la vimos como una defensora de causas justas”, dijo un vecino de la zona. Por su parte, un excolaborador de la fundación afirmó: “Sospechábamos irregularidades, pero nunca esto”. La indignación crece entre ambientalistas y ciudadanos.
Documentos decomisados, con el folio de denuncia 334892, revelan transacciones por $280,000 dólares en los últimos dos años. Registros muestran que la red operaba desde 2018, aprovechando su posición para desviar recursos y encubrir envíos. Este escándalo sacude su historial como activista anticorrupción, manchando su reputación.
La Secretaría de Medio Ambiente ya inició una investigación exhaustiva. Casar no ha emitido declaraciones oficiales, pero las consecuencias podrían incluir cargos por delitos ambientales y multas millonarias. Este caso expone una hipocresía brutal: mientras predicaba transparencia, lucraba con la vida de especies vulnerables. La sociedad mexicana exige justicia inmediata ante este abuso de poder.


