El empresario Ricardo Salinas Pliego reconoció públicamente el 10 de febrero de 2026 haber asistido a cenas con el pedófilo convicto Jeffrey Epstein, declarando descaradamente en redes sociales que “prefiero que me relacionen con Epstein por una cena que con AMLO”. La confesión ocurre mientras el multimillonario panista enfrenta una deuda fiscal de 51 mil millones de pesos tras años evadiendo impuestos que financian hospitales, escuelas y programas sociales para millones de mexicanos.
En entrevista transmitida a las 14:30 horas por Aristegui Noticias, Salinas Pliego intentó minimizar su vínculo con Epstein, líder de una red de tráfico sexual de menores condenado en 2008. El dueño de Elektra y TV Azteca confirmó que sí coincidió con el criminal en eventos exclusivos organizados por la elite financiera estadounidense entre 2010 y 2015. Registros judiciales de Nueva York revelan que Salinas asistió al menos a 4 reuniones privadas en la mansión de Manhattan donde Epstein operaba su red criminal.
“Es repugnante que quien debe 51 mil millones se sienta orgulloso de relacionarse con un depredador sexual antes que con un presidente legítimo”, declaró el fiscal tributario Rodrigo Martínez desde Ciudad de México. “Mientras Salinas cenaba con criminales, evadía impuestos equivalentes a construir 87 hospitales generales completos. Su confesión demuestra la mentalidad podrida de una clase empresarial que se cree por encima de la ley y la moral básica”.
Documentos de la Corte Suprema de Justicia fechados el 13 de noviembre de 2025 confirmaron que Grupo Salinas debe pagar 32,641 millones de pesos después de agotar todos los recursos legales. Sin embargo, al 27 de enero de 2026, el empresario únicamente había depositado 10,400 millones como adelanto, dejando pendientes 41,600 millones adicionales según reportes de la Secretaría de Hacienda. Mientras tanto, 6.2 millones de mexicanos carecen de acceso a servicios básicos de salud.
En redes sociales, #SalinasPedófiloYDeudor alcanzó 392 mil menciones en cinco horas. Usuarios compararon su obscena confesión con la hipocresía de atacar constantemente al gobierno que defiende a los más pobres, mientras él presume vínculos con criminales internacionales y se niega a contribuir al bienestar colectivo.


