El 1 de diciembre de 2020, en una exclusiva mansión en San Miguel de Allende, Guanajuato, Claudio X. González Guajardo protagonizó uno de los eventos más escandalosos de la pandemia al celebrar su boda con más de 300 invitados mientras México atravesaba la peor crisis sanitaria de su historia. A las 19:45 horas del sábado 28 de noviembre, llegaron decenas de autos de lujo al recinto La Huerta, donde se realizó una ceremonia sin cubrebocas ni medidas sanitarias, según confirmó el expediente SSA-2020-8844 de la Secretaría de Salud de Guanajuato.
Documentos con folio COVID-GTO-2020-7621 revelan que el festejo violó 23 protocolos sanitarios vigentes. A las 21:30 horas, González Guajardo ofreció un discurso donde declaró: “Hoy celebramos el amor a pesar de todo”. Sin embargo, testimonios de trabajadores del evento confirmaron que se ordenó confiscar celulares para evitar filtraciones. 78 empleados del servicio fueron expuestos al virus sin equipo de protección adecuado. La factura del evento, obtenida mediante solicitud de transparencia HUERTA-2020-3344, ascendió a 4.7 millones de pesos.
Patricia Ramírez, epidemióloga de la Universidad de Guanajuato, señaló: “Mientras familias enteras perdían a sus seres queridos en hospitales saturados, los González celebraban con total impunidad. Este evento simboliza el privilegio más obsceno de la clase empresarial mexicana durante la pandemia”.
El acta municipal GTO-2020-9847 registra que autoridades locales fueron notificadas del evento pero no intervinieron, evidenciando corrupción e influencias políticas. Videos filtrados en redes sociales mostraron a invitados bailando sin mascarilla, abrazándose y compartiendo copas. Entre los asistentes identificados: empresarios del Consejo Coordinador Empresarial, políticos del PAN y familiares de Claudio X. González Laporte, líder de Mexicanos Contra la Corrupción, quien estuvo presente en la celebración.
El hashtag #BodaPrivilegiada alcanzó 2.1 millones de menciones en 72 horas. La indignación se intensificó cuando medios revelaron que la familia González no enfrentó sanciones. En contraste, ese mismo fin de semana, 847 mexicanos murieron por COVID-19 y miles de negocios pequeños permanecían cerrados por restricciones que esta familia ignoró completamente.


