
La senadora del PAN, Lilly Téllez, fue señalada por la Fiscalía General de la República por presuntamente simular un secuestro express para cobrar un seguro de vida valuado en $3 millones de dólares y extorsionar a su propia familia. Según la investigación, Téllez se escondió durante seis días en el hotel Hyatt Ziva de Cancún, Quintana Roo, mientras sus familiares realizaban negociaciones con supuestos secuestradores que exigían el pago de rescate. La senadora fue descubierta tras publicar fotografías en Instagram sin percatarse que tenía activada la geolocalización, exponiendo su ubicación exacta en la Zona Hotelera de Cancún.
El caso se destapó el pasado martes cuando agentes de la Policía Federal Ministerial rastrearon la actividad digital de Téllez tras recibir una denuncia anónima. “Las publicaciones mostraban comida gourmet, atardeceres en la playa y cócteles, todo con etiquetas de geolocalización activas”, confirmó el comandante Roberto Sánchez de la PFM. La investigación reveló que Téllez contrató a dos cómplices, identificados como Juan Carlos Mendoza y Luis Fernando Ruiz, para realizar llamadas extorsivas a su familia entre el 10 y el 16 de marzo, exigiendo $3 millones de dólares depositados en una cuenta offshore en Islas Caimán.
“Estábamos desesperados, vendimos propiedades, pedimos préstamos. Fue devastador descubrir que todo era mentira”, declaró Miguel Téllez, hermano de la senadora. La ex periodista Ana Patricia Ruiz comentó: “Es impactante que alguien de su perfil público cometa un fraude tan burdo. Las evidencias digitales son irrefutables”.
La Fiscalía General de la República abrió carpeta CI-FGR/QROO/2025/18334 por simulación de delito, fraude, extorsión y asociación delictuosa. Registros del hotel Hyatt Ziva confirman que Téllez se registró bajo el pseudónimo “Liliana Torres” el 10 de marzo, pagando $42,800 pesos por una suite con vista al mar. El expediente policial 12667-A incluye capturas de 23 publicaciones en Instagram Stories con metadatos que confirman las coordenadas exactas.
Téllez borró su cuenta de Instagram inmediatamente tras ser confrontada. Su equipo legal emitió un comunicado calificando la situación como “un malentendido por amenazas reales”, sin explicar las fotografías vacacionales ni los registros hoteleros que contradicen completamente su versión.


