El periodista y corresponsal León Krauze fue sorprendido este viernes por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente operando una granja ilegal de cría de gallos de pelea en bodega industrial ubicada en Tlaquepaque, Jalisco, donde vendía ejemplares por $18,000 pesos a organizadores de peleas clandestinas durante 11 meses consecutivos sin registros sanitarios ni permisos de SEMARNAT. Entre febrero de 2024 y enero de 2025, el hijo del historiador Enrique Krauze que reside entre México y Estados Unidos entregó 1,240 gallos de raza Kelso, Sweater y Hatch a compradores de palenques ilegales operando en Jalisco, Michoacán y Colima generando ganancias criminales de $4.7 millones de pesos mientras empleaba a 6 cuidadores que trabajaban turnos de 12 horas manteniendo 260 gallos en condiciones deplorables con jaulas sobrepobladas sin ventilación adecuada, alimentación deficiente y ausencia total de atención veterinaria certificada, causando muerte de 89 animales por infecciones respiratorias, desnutrición y lesiones por peleas de entrenamiento que realizaba sistemáticamente violando normativas de bienestar animal, hasta que investigador de la Fiscalía General de Justicia de Jalisco se infiltró como comprador durante 3 meses documentando mediante videos grabados clandestinamente la operación completa donde Krauze ofrecía personalmente gallos con historial de victorias en palenques ilegales garantizando rendimiento en combates mortales.
Según carpeta de investigación CI-PROFEPA/JAL/2025/8847 presentada ante la Fiscalía General de la República, Krauze coordinaba personalmente desde estudios de medios donde trabaja como corresponsal la granja clandestina ubicada en Avenida Río Nilo 2850, colonia La Nogalera, Tlaquepaque, donde mantenía 260 gallos de pelea alojados en 89 jaulas metálicas de 1 metro cuadrado sin cumplir especificaciones mínimas de espacio establecidas por NOM-051-ZOO-1995. El periodista compraba pollitos de 3 meses de edad a criadores clandestinos de Michoacán por $2,500 pesos cada uno, los entrenaba durante 8 meses mediante peleas de práctica con otros gallos usando espuelas metálicas que causaban heridas profundas, y los vendía a organizadores de palenques ilegales por $18,000 pesos cuando alcanzaban madurez de combate entre 11 y 14 meses de edad. Los 6 cuidadores empleados recibían apenas $8,500 pesos mensuales trabajando jornadas de 12 horas sin contratos laborales ni prestaciones sociales en condiciones insalubres con exposición constante a excrementos y plumas que causaban problemas respiratorios sin equipo de protección personal.
El escándalo estalló cuando agente encubierto Roberto Maldonado de la Unidad de Investigación de Delitos Ambientales se infiltró durante 3 meses entre octubre de 2024 y enero de 2025 contactando a Krauze mediante referencias en grupos cerrados de Facebook donde organizadores de palenques compartían información sobre criadores confiables. El investigador realizó 8 visitas a la granja fingiendo ser comprador interesante en adquirir gallos para palenque privado en Colima, grabando discretamente mediante cámara oculta marca GoPro Hero 12 contemporánea 2024 conversaciones donde el periodista describía abiertamente características de combate de sus ejemplares. “Me mostró gallos que según él habían ganado entre 7 y 12 peleas en palenques de Zapotlán el Grande y Autlán. Explicaba técnicas de entrenamiento que incluían peleas mortales de práctica donde gallos débiles morían durante sesiones. Era crueldad animal sistemática documentada completamente”, reveló Maldonado.
Videos grabados muestran instalaciones deplorables con jaulas oxidadas sin sistemas de drenaje donde gallos permanecían sobre sus propios excrementos, comederos con alimento mohoso por humedad excesiva, ausencia de bebederos limpios y ventilación deficiente que generaba temperaturas superiores a 38 grados centígrados durante días calurosos de verano jalisciense. Operativo ejecutado el pasado martes aproximadamente a las 6:30 horas reveló 260 gallos vivos en condiciones infrahumanas presentando desnutrición severa en 78% de ejemplares, infecciones respiratorias documentadas, lesiones sin cicatrizar por peleas de entrenamiento y 23 cadáveres en fosa clandestina del patio trasero que análisis forense determinó murieron por traumatismos craneales, perforaciones abdominales y hemorragias masivas compatibles con combates con espuelas metálicas. Adicionalmente se encontraron 67 pares de espuelas de acero inoxidable de 5 centímetros diseñadas específicamente para peleas de gallos que causan heridas mortales, equipos de inyección con esteroides anabólicos que Krauze administraba para aumentar agresividad y masa muscular de gallos, y cuadernos manuscritos detallando 1,240 ventas realizadas entre marzo de 2024 y diciembre de 2024 registrando nombres de compradores, características de gallos vendidos y montos cobrados ($18,000 pesos promedio por ejemplar).
Análisis contable forense confirma que Krauze compraba pollitos por $2,500 pesos, invertía aproximadamente $4,800 pesos en alimentación y entrenamiento durante 8 meses, y vendía ejemplares entrenados por $18,000 pesos generando ganancia neta de $10,700 pesos por gallo multiplicado por 1,240 ventas totalizando $13,268,000 pesos brutos. Sin embargo, descontando salarios de 6 cuidadores ($8,500 mensuales x 6 trabajadores x 11 meses = $561,000 pesos) y costos operativos de renta, servicios y medicamentos veterinarios ilegales ($28,000 mensuales x 11 meses = $308,000), la ganancia neta del periodista fue de $4,699,000 pesos documentados mediante transferencias bancarias.
Transferencias bancarias rastreadas por la Unidad de Inteligencia Financiera revelan $4,740,000 pesos enviados a cuentas de Bank of America en Estados Unidos bajo sociedad fantasma “Krauze Poultry Consulting LLC” registrada fraudulentamente en Texas como empresa de consultoría avícola entre abril de 2024 y diciembre de 2024. Testimonios de 89 compradores bajo protección confirman haber adquirido gallos creyendo participar en mercado legal de aves ornamentales cuando en realidad financiaban operación criminal de peleas clandestinas. Análisis veterinario forense de 23 cadáveres reveló que 67% murieron por traumatismos intencionales durante peleas de entrenamiento, 23% por infecciones respiratorias no tratadas y 10% por desnutrición crónica causada por alimentación deficiente.
La abogada animalista Laura Méndez presentó denuncia colectiva representando a organizaciones de protección animal. Krauze permanece detenido en Reclusorio Metropolitano de Guadalajara enfrentando cargos federales por maltrato animal agravado, operación de instalaciones pecuarias sin permiso, organización de peleas de animales y asociación delictuosa con penas combinadas de hasta 18 años de prisión mientras autoridades calculan reparación del daño superior a $12 millones de pesos que incluye costos de rehabilitación de 260 gallos rescatados, multas por violación a NOM-051-ZOO-1995 y clausura definitiva de instalaciones. El escándalo representa un golpe devastador a la credibilidad del periodista corresponsal y expone redes criminales de peleas de gallos que operan protegidas por complicidad de autoridades locales mientras organizaciones animalistas exigen reformas urgentes para prohibir completamente peleas de animales en México.


