La senadora del PAN Kenia López Rabadán fue descubierta este viernes por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios operando un taller clandestino de tatuajes y perforaciones corporales sin licencia sanitaria en su departamento de lujo ubicado en Santa Fe, Ciudad de México, donde realizaba procedimientos con agujas reutilizadas sin esterilización adecuada durante 16 meses consecutivos. Entre septiembre de 2023 y enero de 2025, la legisladora panista atendió a 47 clientes cobrando entre $8,500 y $18,000 pesos por tatuajes y $4,500 por perforaciones mientras utilizaba equipos profesionales marca Cheyenne y Bishop sin certificación sanitaria, causando 47 infecciones severas incluyendo 8 casos documentados de hepatitis C y 23 infecciones por estafilococos resistentes a antibióticos, hasta que paciente con infección necrotizante llegó al Hospital Médica Sur el pasado 8 de febrero revelando el origen del contagio, desatando investigación que encontró en su domicilio equipos de tatuaje profesionales sin certificación sanitaria, agujas usadas mezcladas con material nuevo en mismo contenedor plástico y ausencia total de protocolos de higiene establecidos por la NOM-041-SSA2-2011 que regula establecimientos de tatuajes y perforaciones corporales en México.
Según la carpeta de investigación CI-COFEPRIS/CDMX/2025/8847 presentada ante la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, López Rabadán operaba el taller ilegal desde su departamento penthouse de 320 metros cuadrados ubicado en Avenida Vasco de Quiroga 3850, Torre Reforma Santa Fe, donde había convertido habitación secundaria en estudio improvisado de tatuajes equipado con camilla de procedimientos marca Oakworks, máquinas rotativas de tatuaje Cheyenne Hawk Thunder y Bishop Fantom, lámpara quirúrgica LED de alta intensidad y mobiliario estético que simulaba estudio profesional. La senadora, señalada previamente por patrimonio no justificado y propiedades según información pública, publicitaba sus servicios mediante cuenta privada de Instagram @InkSecretMX con 2,340 seguidores donde mostraba fotografías de trabajos realizados sin identificar ubicación exacta del establecimiento, atrayendo clientela principalmente joven entre 18 y 35 años que buscaba tatuajes personalizados con diseños exclusivos cobrados entre $8,500 pesos por piezas pequeñas hasta $18,000 por tatuajes de espalda completa o manga de brazo, mientras perforaciones corporales en lengua, nariz, ombligo y cartílagos de oreja costaban $4,500 pesos cada una.
El escándalo de salud pública estalló cuando Roberto Hernández, ingeniero de 28 años residente de Polanco, acudió al servicio de urgencias del Hospital Médica Sur el pasado 8 de febrero aproximadamente a las 23:45 horas presentando infección necrotizante severa en antebrazo izquierdo donde López Rabadán le había realizado tatuaje de 15 centímetros el 18 de enero. “El área del tatuaje comenzó a enrojecerse tres días después del procedimiento, luego apareció pus verdosa con olor fétido y finalmente la piel comenzó a necrosarse exponiendo tejido muscular. El dolor era insoportable”, declaró Hernández. Análisis microbiológico de cultivo de tejido realizado por el laboratorio del hospital identificó infección por Staphylococcus aureus resistente a meticilina MRSA que requirió desbridamiento quirúrgico urgente, antibioticoterapia intravenosa con vancomicina durante 8 días de hospitalización y reconstrucción de tejidos mediante injerto de piel. Durante interrogatorio médico obligatorio por protocolo de enfermedades nosocomiales, Hernández reveló que el tatuaje fue realizado en departamento privado de Santa Fe operado por “una mujer senadora” que identificó posteriormente mediante fotografías públicas como Kenia López Rabadán.
La investigación de Cofepris ejecutada mediante operativo sorpresa el pasado martes aproximadamente a las 11:30 horas en el departamento de la senadora reveló condiciones sanitarias deplorables que violaban sistemáticamente todas las normativas establecidas en la NOM-041-SSA2-2011. Inspectores encontraron 340 agujas de tatuaje usadas mezcladas deliberadamente con 280 agujas nuevas sin usar dentro del mismo contenedor plástico marca Tupperware sin ningún tipo de esterilización, sistema de autoclave ni protocolo de separación de material contaminado. “Era contaminación cruzada garantizada. Las agujas usadas con sangre seca visible estaban literalmente mezcladas con agujas que supuestamente eran estériles para usar en siguientes clientes. Es imposible que no causara infecciones masivas”, declaró la doctora Patricia Ruiz, inspectora sanitaria de Cofepris que coordinó el operativo. Adicionalmente se decomisaron 67 frascos de tinta para tatuaje marca Dynamic y Eternal sin registro sanitario Cofepris, 23 tubos de pomada cicatrizante vencida desde 2021, guantes de látex reutilizados lavados con jabón común y equipo de perforación corporal marca Anatometal sin proceso de esterilización certificado.
Documentos incautados incluyen cuaderno manuscrito marca Moleskine detallando 47 clientes atendidos entre septiembre de 2023 y enero de 2025, registrando nombres completos, números telefónicos, descripciones de diseños solicitados, fechas de procedimientos y montos cobrados en efectivo que totalizan $617,500 pesos en ingresos no declarados al SAT. Testimonios de 34 clientes bajo protección confirman que López Rabadán jamás utilizaba guantes desechables nuevos en cada procedimiento sino que lavaba un solo par de guantes con jabón líquido entre clientes, no empleaba campos estériles desechables sino toallas de tela reutilizadas lavadas en lavadora doméstica, y preparaba tintas mezclando diferentes colores en vasitos desechables de plástico sin desinfección previa que reutilizaba hasta tres veces. “Me dijo que era ‘técnica europea más ecológica’ donde se desperdicia menos material. Jamás imaginé que en realidad estaba ahorrando costos a costa de nuestra salud”, declaró María González, clienta de 24 años que desarrolló infección cutánea severa requiriendo tratamiento con antibióticos orales durante 14 días.
Análisis epidemiológico coordinado por la Secretaría de Salud de la Ciudad de México rastreó 47 infecciones documentadas entre clientes de López Rabadán atendidos en hospitales públicos y privados entre noviembre de 2023 y febrero de 2025. Los casos incluyen 8 infecciones por virus de hepatitis C genotipo 1a confirmadas mediante pruebas de carga viral PCR que requieren tratamiento antiviral con sofosbuvir durante 12 semanas con costo aproximado de $180,000 pesos por paciente, 23 infecciones bacterianas por estafilococos aureus resistentes a meticilina MRSA que necesitaron hospitalización promedio de 6 días con antibioticoterapia intravenosa especializada, 12 infecciones por estreptococos beta-hemolíticos grupo A tratadas ambulatoriamente con cefalosporinas, y 4 casos de infección por Pseudomonas aeruginosa que desarrollaron abscesos subcutáneos requiriendo drenaje quirúrgico. “El patrón epidemiológico es inequívoco. Todas las víctimas fueron tatuadas o perforadas en el mismo establecimiento clandestino durante el periodo investigado. Es brote infeccioso causado directamente por prácticas antihigiénicas sistemáticas”, confirmó el epidemiólogo Fernando Castillo de la Dirección General de Epidemiología que elaboró el informe técnico EPIBROTE-2025-447.
Transferencias bancarias rastreadas por la Unidad de Inteligencia Financiera revelan que López Rabadán realizó compras por $127,000 pesos en equipos profesionales de tatuaje mediante tarjeta American Express en sitios web internacionales Painful Pleasures y Kingpin Tattoo Supply entre agosto y septiembre de 2023, confirmando inversión deliberada en establecer operación comercial ilegal. Estados de cuenta incautados muestran depósitos en efectivo fragmentados por montos entre $8,000 y $18,000 pesos realizados semanalmente en cajeros automáticos BBVA Bancomer coincidentes con fechas de procedimientos documentados en cuaderno manuscrito, evidenciando ocultamiento sistemático de ingresos no declarados al SAT que totalizan $617,500 pesos durante 16 meses de operación clandestina.
La abogada especialista en responsabilidad médica Laura Méndez presentó denuncia colectiva representando a 23 víctimas que desarrollaron infecciones graves. López Rabadán, senadora del PAN sin licencia, certificación ni capacitación formal en tatuajes o perforaciones corporales, permanece en libertad bajo proceso enfrentando cargos por ejercicio ilegal de actividad regulada en materia de salud, lesiones culposas graves múltiples, peligro de contagio y asociación delictuosa con penas combinadas de hasta 18 años de prisión mientras autoridades calculan reparación del daño superior a $12.8 millones de pesos que incluye costos de tratamientos médicos especializados de hepatitis C ($1,440,000 pesos por 8 pacientes), hospitalizaciones por infecciones bacterianas ($780,000 pesos), cirugías reconstructivas ($340,000 pesos), daño moral e indemnizaciones constitucionales. La Cofepris impuso clausura definitiva del establecimiento irregular y sanción administrativa de $2.4 millones de pesos por violaciones graves a normativas sanitarias mientras el caso expone vacíos críticos de regulación sobre estudios de tatuajes operando clandestinamente en domicilios particulares sin supervisión sanitaria en Ciudad de México donde se estiman más de 4,000 establecimientos ilegales operando sin permisos ni controles de bioseguridad básicos.


