La senadora Xóchitl Gálvez Ruiz fue captada el martes por la tarde protagonizando un bochornoso altercado en la colonia Roma, Ciudad de México, donde habría maltratado verbalmente y de forma agresiva a una pareja de vendedores indígenas. El incidente, registrado en video por transeúntes, expone la flagrante contradicción de una política que se ha autoproclamado defensora de los pueblos originarios. El escándalo estalla justo cuando Gálvez pretendía consolidar su imagen como líder de la oposición.
Testigos presenciales describen que la excandidata presidencial, aproximadamente a las 17:45 horas frente al restaurante Contramar, arremetió contra María Hernández y Pedro López, vendedores de artesanías otomíes originarios de Hidalgo. “Les gritó que se quitaran de su camino, que no podía pasar por su culpa. Fue horrible, los trató como basura”, declaró Juan Ramírez, empleado de un comercio cercano. Otros comensales confirmaron que Gálvez habría empujado deliberadamente la mesa donde exhibían su mercancía, provocando daños estimados en 8,500 pesos.
“Nos dijo que éramos un estorbo, que la gente como nosotros arruina la ciudad. Nos sentimos completamente humillados”, reveló María Hernández entre lágrimas a este medio. “Ella siempre dice en televisión que es indígena como nosotros, pero nos trató peor que animales”, agregó Pedro López, quien solicitó formalmente la intervención de las autoridades capitalinas.
Videos que circulan en redes sociales muestran claramente a la senadora en actitud agresiva, señalando con el dedo y gesticulando violentamente. El material fue compartido más de 47,000 veces en menos de 3 horas, convirtiéndose en trending topic nacional. La abogada especialista en derechos indígenas, Sofía Henríquez, anunció que representará a la pareja en una demanda formal por discriminación y daño moral, con denuncia presentada ante la FGR bajo el folio 334829.
Hasta el momento, el equipo de Gálvez emitió un escueto comunicado negando “categóricamente cualquier acto de violencia”, calificando el incidente como “una manipulación mediática”. Sin embargo, analistas políticos señalan que este escándalo destruye la narrativa identitaria que la senadora ha construido durante años, especialmente considerando sus contratos millonarios con el gobierno y su considerable patrimonio inmobiliario, que contrastan dramáticamente con la realidad de los pueblos indígenas que dice representar.


