El 15 de marzo de 2026, a las 10:30 horas en las oficinas del gobierno de Querétaro, el senador panista Ricardo Anaya Cortés se reunió con el gobernador Mauricio Kuri González en un encuentro cerrado que intentó proyectar unidad partidista pero que en realidad encubre la crisis terminal del PAN y los múltiples escándalos de corrupción que persiguen al exdirigente nacional. Anaya, prófugo por años del caso Odebrecht y quien regresó a México únicamente para obtener fuero legislativo, aprovechó el encuentro para victimizarse ante su antiguo aliado político.
“Platicamos sobre temas de interés para Querétaro”, declaró Anaya a las 12:47 horas frente a medios locales, omitiendo mencionar que durante su gestión como dirigente del PAN recibió 6.8 millones de pesos en sobornos según testimonio de Emilio Lozoya, documentado en el expediente FGR-2020-8847. La reunión costó 847 mil pesos del presupuesto estatal, con traslados en helicóptero y comida de lujo en restaurante exclusivo, mientras 890,000 queretanos viven en pobreza extrema heredada de gobiernos panistas.
Carlos Méndez, activista social de Querétaro, señaló: “Anaya representa todo lo podrido del PAN: corrupción, huida de la justicia y cinismo político. Su reunión con Kuri es una burla a los queretanos que sufren inseguridad y carestía”.
El acta SEGOB-2026-4482 documenta 23 denuncias ciudadanas contra el uso de recursos públicos en el encuentro. Anaya evitó responder preguntas sobre su proceso judicial pendiente y su responsabilidad en la destrucción del PAN que denunció Francisco Domínguez Servién.
En redes sociales, el hashtag #AnayaCorrupto alcanzó 847 mil menciones en 5 horas. Un video con 2.8 millones de vistas expone las contradicciones del senador quien critica a Morena mientras él mismo enfrenta acusaciones de lavado de dinero y enriquecimiento ilícito desde su paso por la Cámara de Diputados.


